Historia de la Vuelta al Concejo de Gijón en B.T.T.  
     
 
     La idea de Arrieta de organizar una gran marcha para los amantes del ciclismo de montaña pudo ser llevada a cabo gracias a la organización del Patronato Deportivo Municipal de Gijón, que junto al gran esfuerzo de la Peña Pelayo B.T.T. examinaron las pistas, prepararon los detalles e invitaron a cientos de ciclistas a formar parte de la historia.
 
 
 
 
     La primera vez que la Peña comprobó el recorrido fue el 29 de mayo del 94 donde acompañados por un 4x4, Arrieta y sus seguidores iban tomando tiempos y marcando puntos de paso. El resultado fueron unos 77km que se tardaron en recorrer casi 8 horas.
     La Peña se siguió entrenando en el recorrido otras tres veces más a la par que intentaban pequeñas modificaciones del mismo. De modo que el 9 de julio de 1994 se realizó por primera vez lo que sería la prueba más exigente del verano gijonés que se viene repitiendo durante el mes de julio desde entonces.
 
 
 
 
     En la salida no dejan de verse todo tipo de gentes y bicicletas. Desde los que se están entrenando todo el año porque el año anterior no llegaron al final hasta los que toman la salida por primera vez. Con bicis de la más alta gama y hierros duros de roer.
     Pero cuando se corta la cinta todos se confunden en la multitud que acompañada por las primeras luces del día inicia su larga marcha hacia la gran aventura.
 
 
     El recorrido se suele dividir en varios tramos, por los que cada ciclista circula a su mejor ritmo, hasta los reagrupamientos, destinados a compactar el pelotón y realizar los avituallamientos. Consideramos hasta XXX tramos claramente diferenciados, que procuramos combinar adecuadamente para lograr que la dureza de la prueba sea homogenea año tras año.
 
 
     El tramo de la Costa Este incluye el paso junto a la playa de Estaño, con sus espectaculares vistas de la costa y la senda del arroyo de La Ñora, zona especialmente atractiva por su recorrido por los caminos siempre húmedos y sombríos.
 
     El tramo del monte de Baldornón se caracteriza por sus amplias pistas y rampas exigentes. La variante por el valle de Rioseco aporta un punto de dureza adicional. La aproximación o subida al Pico Fario (cota máxima del recorrido) se complementa con la bajada por alguna de las mejores trialeras que se pueden encontrar en nuestro recorrido.
 
     El tramo del bosque de Muñó suele ser el más espectacular, por contar con rampas menos exigentes, lo que da la ocasión de disfrutar de las múltiples pistas que recorren la masa forestal. La zona de Las Cabañas es el segundo punto más alto del recorrido y, según desde donde nos acerquemos, presenta la mayor dureza de la marcha, por su pendiente y longitud. Si la dureza general de la prueba amenaza ccon dispararse, desde esta zona se puede cortar hacia la ciudad por el Picu el Sol, combinando pistas y senderos que siempre sorprenden.
 
 
     El tramo que recorre la parroquia de Cenero no sube a cotas altas en general, pero su paso implica enlazar varias subidas y bajadas que aportan su punto de dureza a la ruta, aunque queda compensada con su gran belleza. La alternativa más suave a esta zona pasa por la Barganiza, aunque cada vez hay menos pistas y más asfalto, lo que desaconseja su utilización en una marcha de nuestras características.
 
 
     El tramo del Monte Areo se caracteriza por las fuertes subidas para acceder a su cumbre, aunque una vez arriba se disfruta de un recorrido razonablemente llano. La bajada siempre es posible realizarla por una senda trialera, para poner a prueba nuestra técnica y las suspensiones de las máquinas.
 
 
     El tramo de la cordal de Peón, ya fuera de nuestro concejo, es una variante al recorrido por el monte de Baldornón. La subida es relativamente dura, pero una vez arriba podemos disfrutar de amplias pistas entre los pinos y mucha tranquilidad.
 
     El tramo de la Campa Torres se caracteriza por su empinada subida y su emocionante bajada, ya que se combinan pistas y senderos técnicos, siempre aptos para todos los públicos, aunque se acepta poner el pie a tierra en alguna ocasión.
 
 
     Los tramos de entrada y salida se caracterizan por su recorrido neutralizado por las calles de Gijón. Aunque debido a la hora temprana la salida la realizamos casi en el anonimato, la llegada siempre está amenizada por los aplausos de los paseantes.
 
 
     La longitud de la prueba suele ser de 75 a 85 Km, y el desnivel acumulado ronda los 2.000 metros.
 
     Cualquier ciclista que salga regularmente, haciendo recorridos de unos 40 o 50 Km, con un mínimo de técnica, está perfectamente preparado para realizar la Vuelta al Concejo. La clave está en conocer los propios límites, buscando el ritmo que más se adapte a nuestras características, tanto subiendo como bajando: al final, llegaremos todos juntos a la meta.
 
     La bajada por la Falconera representa el último esfuerzo por concluir la aventura que nos llevará por Aboño para entrar en la Calzada por el Musel donde siempre se ven grandes barcos cargando o descargando mercancía.
 
 
 
 
     Los recorridos por las calles de Gijón hasta nuestro destino se convierten en fiestas ambulantes de júbilo por la hazaña concluida y la ciudad se ve invadida de la alegría por el momento en que los ciudadanos aplauden al paso de los ciclistas.
     Todos los que concluyen la marcha reciben un recuerdo conmemorativo animándoles a volver el próximo año para una nueva edición de la Vuelta al Concejo de Gijón en B.T.T.
 
 
 
 
     Esta marcha ha ido cambiando a lo largo de los años en su recorrido, duración, dificultad y organización pero siempre se ha mantenido el espíritu con que apareció la idea original de Manuel Arrieta.
 
     
 
Página actualizada el Miércoles, 6 de Junio de 2007